Abundancia e Inteligencia Colectiva

En la actualidad, la información es cada vez más abundante e importante que es mucho más valioso hacer sentido de la misma que sólo acumularla o peor aún, desperdiciarla. Y si bien la tecnología nos brinda acceso y nos permite procesar ingentes cantidades de información, el componente social tiene una gran preponderancia. Es ahí donde destaca la Inteligencia Colectiva pues nos brinda la capacidad para para poder aprovechar al máximo este recurso tan valioso.

ABUNDANCIA

Hay unas líneas que escribe Santiago Siri al respecto que me gustaría compartir con ustedes:

Las estructuras de poder tradicionales (la corporación, el Estado, la academia, etcétera) fueron concebidas para controlar una economía industrial cuyo principal recurso es la materia. En ese mundo, la materia es un recurso escaso, y por ende solo aquellos que logran administrar a la materia con mayor eficiencia son quienes logran volverse más valiosos para el mercado…

A medida que dejamos la economía industrial para ingresar en la economía del conocimiento, el recurso principal es la información: un recurso para nada escaso, sino abundante. Bajo un contexto de abundancia, la eficiencia deja de tener valor (¡los datos se pueden derrochar!) y lo que realmente se aprecia es algo completamente diferente: el sentido que se puede extraer. La construcción de sentido a partir de información abundante: aquello que se constituye como conocimiento o inteligencia es el gran desafío de las organizaciones modernas. Y es por eso que las empresas que logran procesar el mayor volumen de conocimiento sobre su información, son las que más se terminan valorizando.

Precisamente en un post anterior (Cachivachero Tecnológico) exploré el tema de abundancia de información y la poca disposición o incentivos que tenemos para colaborar. ¿Será que seguimos con el chip de antaño en donde preferimos mantener control de nuestra información? ¿será que no conocemos otra alternativa de generar valor? Sea cual fuera el motivo, lo cierto es que en la actualidad la forma de razonar debe ser distinta. El cambio de chip como personas y como sociedad es más que necesario.

INTELIGENCIA COLECTIVA

Inteligencia colectiva es aquella capacidad adquirida para solucionar problemas producto de la colaboración y cooperación como sociedad. Como personas individuales somos pasajeros sin embargo la sociedad trasciende al individuo en tiempo y espacio.

Este proyecto invoca a un nuevo humanismo que evoluciona el “conócete a ti mismo”  en “aprendamos a conocernos para pensar juntos” y que generaliza el “pienso, luego existo” en “formamos una inteligencia colectiva, luego existimos como comunidad eminente”.

Muchas veces estamos condicionados a nuestro conocimiento, experiencias y forma de ver la vida que se nos hace muy difícil encontrar soluciones creativas a aquellos problemas que afrontamos o a mejorar condiciones predeterminadas. Sin embargo, un nuevo enfoque sumado a la capacidad que nos brinda la tecnología en la actualidad, nos permite encontrar soluciones nuevas y ventajosas.

TEDx Madrid
Esta bicicleta estacionaria presentada en TEDx Madrid genera energía suficiente para recargar celulares, producto del pedaleo.

Pensemos por ejemplo en Uber, Airbnb y en cualquier otra aplicación basada en economía colaborativa que lo que hace al final es usar la tecnología para aprovechar aquellas capacidades sub utilizadas; el espacio en este caso, para solucionar (o mejorar) sendos problemas de transporte y alojamiento, además de darnos la posibilidad de generar nuevos ingresos. Al final se genera una relación entre el poseedor de la capacidad y el usuario que beneficia a ambos.

Iniciativas como Wikipedia o El proyecto Genoma Humano, son también muestra de lo que se puede lograr a través de la colaboración a gran escala. Atemporal inclusive ya que trasciende la labor de una persona en particular para poder brindar soluciones realmente interesantes (como la búsqueda de información en el caso de Wikipedia o la secuenciación del ADN en el caso del Proyecto Genoma Humano).

En el ámbito social, pensemos por ejemplo en una innovación denominada Socket. Tuve la oportunidad de ver este balón en la galería de Autodesk en San Francisco y cuya iniciativa consistía en emplearla en aquellas localidades pobres en donde no hay energía. Mientras los niños juegan con la pelota, se activa un mecanismo en ella que le permite producir energía suficiente para ser empleada por los propios niños por las noches para que puedan encender una bombilla y así poder leer y estudiar.

La capacidad que tenemos para resolver o mitigar problemas ambientales y de escasez de recursos también es cada vez importante. Aprovechando la llamada Economía Circular, es factible no solo crear modelos de negocios atractivos sino que a la vez podemos realizar un consumo más eficiente de recursos. «La circularidad es la nueva sostenibilidad» afirma Geanne van Arkel, de la firma Interface en una publicación muy interesante del diario El Mundo de España (leer aquí).

CONCLUSIÓN

Es un hecho que de un tiempo atrás al presente los tiempos han cambiado. El desarrollo de la tecnología es exponencial así como muchos de los problemas que aquejan a la humanidad (la contaminación por ejemplo). El mismo comportamiento tiene la cantidad de información que se genera día a día. Y en ese contexto de abundancia, debemos pensar en nuevas formas de aprovechar las oportunidades que se nos presentan y para ello es imprescindible pensar en comunidad. En sociedad.

Como ven, con el avance de la tecnología, algo de creatividad y colaboración extrema, es factible llegar a soluciones innovadoras que no sólo tienen el potencial de convertirse en una idea de negocio exitosa sino que además se pueden emplear para solucionar problemas sociales o ambientales.

OK, no es fácil que la gente colabore, pero ¿por qué no pensar en buscar los incentivos adecuados para que lo hagan? Así, los niños «tienen» que patear la pelota para leer y los usuarios de AIRBNB «tienen» que ser cada vez más amables y ordenados en sus viviendas para poder tener más visitantes en ellas. O quizá científicos de todo el mundo «tienen» que colaborar para poder descifrar finalmente los secretos de ADN. Sea cual fuera el motivo, con creatividad, disposición, una forma de pensar adecuada y con actitud colaborativa estamos en la capacidad de resolver cualquier problema.

Las posibilidades son infinitas. Sólo debemos de estar dispuestos a asumir el reto.

Publicado por

Cristhian Caña Ramos

Ingeniero Civil de profesión, apasionado por e involucrado en la aplicación y difusión de temas de innovación y tecnología en diversas industrias.

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