BLOCKCHAIN: PROTOCOLO DE CONFIANZA

Cuando por primera vez escuche acerca de Jacque Fresco y del Proyecto Venus, me pareció increíble la propuesta de un mundo dirigido por tecnócratas en lugar de políticos; en donde la sociedad en general se beneficia de los recursos y la tecnología, y no sólo unos pocos “afortunados”.

Quizá no muy lejos de esa realidad o en camino hacia ella, aparece el Blockchain, la tecnología detrás del Bitcoin. El invento de Satoshi Nakamoto (por cierto, un personaje anónimo) publicado en un paper de 9 hojas del 2008, tiene la capacidad de alterar el sistema financiero tal y como lo conocemos ahora debido a que elimina la necesidad de terceros intermediarios de confianza (como los bancos) para realizar transacciones financieras. En términos más simples, es una base de datos descentralizada imposible de modificar y que puede ser verificada por cualquier persona en el mundo, por lo que no requiere de terceros intermediarios para realizar cualquier transacción. Esta llamada “red de confianza” se basa en las matemáticas, no en las relaciones entre las personas.

El impacto del Bitcoin sobre la banca y las corporaciones es muy importante: sólo pensar en la industria millonaria que se ha generado a raíz de las remesas, o en los fees que debemos pagar por transacciones bancarias. Por ello no es de extrañar las fuertes inversiones que está realizando la banca en proyectos relacionados con esta tecnología (en la primera mitad del año pasado, las inversiones de capitales de riesgo ligados a esta tecnología llegaron US$ 375.4 millones). Tal como lo menciona Mark Frauenfelder en una reciente publicación, la banca quiere el bitcoin pero sin la parte descentralizada, abierta, que no funciones con red de pares (peer-to-peer), sin límites y sin requerimientos de permisos. Una especie de bitcoin privado, cerrado y controlado por ellos.

Sin embargo, el potencial del blockchain va más allá de los servicios financieros. En una reciente publicación del Harvard Business Review (HBR) a raíz de un proyecto de investigación de 2 años, se menciona que el blockchain podría transformar los gobiernos y la sociedad en general de una manera más profunda.

Por ejemplo, esta plataforma de confianza podría acabar con la necesidad de las notarías y de los contratos en general. ¿Para que ir a una notaría a que de fe de alguna transacción si se puede realizar digitalmente? Es más, empresas como Stampery ya están llevando a cabo estos servicios. ¿Para que firmar un contrato si bastara con un correo en donde se llegó a un acuerdo para dar fe de una relación comercial?

¿Se imaginan si los músicos pudieran vender su producción directamente con los usuarios en lugar de recurrir a una disquera o un representante musical que probablemente se lleve una gran parte de las ganancias? Compañías como Mycelia han desarrollado canciones inteligentes con contratos incorporados en ellas, de tal forma que permiten que los artistas sean reconocidos directamente por su trabajo. Compañías como Spotify se verán beneficiados o afectados dependiendo de que tan pronto se adhieran a esta tecnología.

En mi caso, aficionado a la fotografía en mis ratos libres, soluciones como la que promueve la Startup Ascribe, me permitirán tener contacto directo con los consumidores y así evitar intermediarios.

Como se menciona en el artículo del HBR, esta tecnología permitirá crear una mejor Economía Colaborativa (Sharing Economy) ya que actualmente las así llamadas economías colaborativas son realmente servicios agregados, en los que congregan recursos desperdiciados o disponibles con público que requiere de dichos recursos, llevándose una ganancia por dicha transacción además de recolectar data valiosa con fines comerciales. El protocolo de confianza que genera el blockchain le da el poder a la gente que forma las asociaciones para beneficiarse de los servicios sin necesidad de pagar utilidades a terceros.

EL blockchain se perfila como la siguiente disrupción tecnológica, como lo fue el internet en los 90’s. Así como el internet se ha convertido en el medio digital por naturaleza para la información, el blockchain se perfila como el medio por naturaleza para el valor.

Quizá la visión de J. Fresco sea mucho más ambiciosa y vaya más allá pero lo que es innegable es que definitivamente nuestro futuro está condicionado por la tecnología. Y si queremos ser parte de él, es bueno empezar por conocer y estar al tanto de lo que sucede en el mundo en la actualidad y así dejar de ser sólo consumidores para pasar a formar parte del cambio.

Publicado por

Cristhian Caña Ramos

Ingeniero Civil de profesión, apasionado por e involucrado en la aplicación y difusión de temas de innovación y tecnología en diversas industrias.

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