COLABORAR Y COMPARTIR

Colaborar y compartir, verbos empleados con mucha frecuencia pero, ¿qué tan posible es conseguir que realmente se den en la vida real?

Muchos dirán que esto es bastante factible, es más, que efectivamente se da. Pero al momento de tomar decisiones trascendentes en donde hay que escoger entre el beneficio común o nuestro propio beneficio, probablemente la respuesta no sea tan directa. En algunos casos la disyuntiva podría estar en decidir quién se beneficia primero, y aún en esos casos, la respuesta probablemente sea igual de complicada.

Seguramente nunca habrán escuchado ni pensado algo similar a lo que mencionaré pero créanme, realmente sucede: “Si tengo una gran idea y la comparto, probablemente me la roben”. “Si comparto lo que sé, probablemente no me reconozcan el aporte”. “Si contribuyo a la industria con lo que sé, probablemente mi empresa pierda su valor diferencial.”

Ahora, no hablo precisamente de filantropía; al final cada uno tiene sus intereses y eso se respeta. Pero quizá la solución pasa por enfocar mejor el problema y buscar soluciones creativas que terminen beneficiando a todas las partes. Pero, ¿es esto realmente posible?

¿Qué pasaría si nos pusiéramos de acuerdo y realizáramos proyectos colaborativos en donde todas las partes involucradas compartan información libremente, colaboren entre ellas y se beneficien mutuamente? ¿Sería factible lograr congregar a perro, gato y ratón en una misma mesa y buscar soluciones que a la larga terminen beneficiando a todas las partes? Sea cual sea el reto y la motivación, al final es un tema de personas; de actitud. Permítanme ilustrar lo que digo con algunos ejemplos de personajes destacados.

Tomemos el caso de los aportes de Vinton Cerf y Tim-Berners Lee, cuyo trabajo en la década de los ochenta y esfuerzo en años posteriores derivó en el desarrollo de la World Wide Web como ahora la conocemos. Se imaginan una Internet centralizada en donde la información es controlada por algunos grupos de poder y en donde no pudiéramos expresar libremente lo que pensamos (bueno, en algunas partes del mundo seguro que se lo imaginan). Pues la Internet que tenemos ahora, es producto de la colaboración de muchas personas que han tenido que batallar para mantener esa autonomía y descentralización.

Linux

Otro personaje es Linus Torvalds, quien en 1991 creó el kernel (núcleo del sistema operativo) Linux a raíz de las dificultades económicas por la que atravesaban los estudiantes para costear versiones comerciales de sistemas operativos. Y no sólo creó algo que eventualmente lo pondría en el Salón de la Fama del Internet sino que lo hice de distribución gratuita para beneficio de todo el mundo e inclusive con posibilidad de modificación, redistribución, uso ilimitado y de mejorarlo de ser necesario.

Casos similares hay varios. Para los interesados en el tema, les recomendaría lean acerca de Aaron Swartz, Richard Stallman, Satoshi Nakamoto o del Proyecto Genóma Humano (PGH). El mismo desarrollo de las startups es inconcebible trabajando de forma aislada.

Con lo que digo, no pretendo criticar a nadie ni sugerir que hagamos las cosas gratis sino más bien fomentar el pensamiento crítico y el benchmark en comparación con representantes de una industria mucho más desarrollada en este aspecto y así poder abrir los ojos y la mente a nuevas formas de resolver problemas; nuevas formas de innovar y de crear. ¿si ellos lograron hacerlo, por qué nosotros sin importar el sector en el que nos desenvolvamos no podemos lograrlo? Quizá, en comparación con la industria de la tecnología, la diferencia podría lucir abismal, sin embargo y como se sugiere al innovar de acuerdo a la metodología del Design Thinking, el punto de vista de usuarios extremos es muy importante.

Dado que al final todo recae en las personas, quizá cada uno de nosotros debería re-pensar la forma como venimos haciendo las cosas a fin de lograr no sólo que se cumplan nuestras metas sino también buscando el beneficio común, llámese de una industria o la sociedad en general. A continuación unas reflexiones finales:

  • Como lo mencionara en un post anterior, en la actualidad se genera tanta (pero tanta) información que carece de sentido guardarla.
  • Estoy seguro que tu “gran idea” probablemente ya se le haya ocurrido a alguien más anteriormente.
  • El hecho de compartir experiencias y difundirlas correctamente eleva el estándar de la industria en general (un caso de éxito es el trabajo que viene realizando el Comité BIM del Perú).
  • El hecho de compartir experiencias y difundirlas correctamente evita que tropecemos otra vez con la misma piedra.
  • El hecho de compartir y colaborar con otros termina finalmente enriqueciéndonos como personas.

Demos el primer paso, liberémonos de prejuicios y fomentemos el compartir y colaborar como mecanismos para crear e innovar. En la medida que esto se dé lograremos no sólo el desarrollo personal sino el de la industria en general.

Published by

Cristhian Caña Ramos

Ingeniero Civil de profesión, apasionado por e involucrado en la aplicación y difusión de temas de innovación y tecnología en diversas industrias.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *